Bulimia nerviosa

La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por los atracones de comida y vómitos recurrentes.

El papel del dietista-nutricionista es fundamental para conseguir alejar este TCA de la vida de la persona afectada.

¿Te puedo ayudar?

Contacta conmigo o reserva ya tu consulta online

¿Qué es la bulimia nerviosa?

La bulimia nerviosa (BN) es un trastorno de la conducta alimentaria en la que se presentan episodios recurrentes de atracones, pero también pueden estar presentes distintas conductas compensatorias.

Se trata de un problema en el que, en muchas ocasiones, no se puede identificar tan fácilmente (como sí podría ser con la anorexia nerviosa) porque no tiene porqué existir una pérdida de peso radical.

En este trastorno puede existir un conflicto por el peso y la imagen corporal, además de presentar un miedo a engordar o una preocupación por la comida. En muchas ocasiones, la bulimia nerviosa se deriva a una anorexia nerviosa.

¿Cómo detectar a una persona con bulimia nerviosa?

Puede llegar a ser complicado detectar a una persona que sufre de bulimia porque, en la gran mayoría de veces, se ocultan cuando llevan a cabo los atracones o las conductas compensatorias. Además, como te he comentado en el punto anterior, la pérdida de peso puede no ser tan significativa y evidente en la persona; en muchas ocasiones, una persona con bulimia nerviosa puede presentar sobrepeso.

Es de vital importancia que, si algún familiar detecta o sospecha que alguien puede padecerlo, acuda al profesional sanitario adecuado para conseguir trazar una estrategia, tanto psicológica como nutricional, y abordar a la persona que tiene el problema de salud de la mejor manera. Si lo padeces tú, acude a un profesional cualificado, no estás solo/a.

Los síntomas que ayudan a detectar si una persona sufre o no bulimia pueden ser diversos, y cada persona puede exteriorizar esos síntomas de una manera u otra. De manera general, la persona que sufre bulimia presenta episodios recurrentes de atracones, pero a continuación te detallo alguno de estos.

Los atracones

Los atracones se caracterizan por ingerir una cantidad de comida muy superior a lo que la mayoría de personas comerían en un periodo de tiempo concreto. Además aparece una falta de control o la sensación de no saber parar de comer, además de una pérdida de consciencia sobre lo que se come en este episodio de atracón.

Para que se considere que una persona tiene episodios de atracones recurrentes, estos tienen que suceder al menos dos veces a la semana durante tres meses, llegando a aumentar en casos de más gravedad.

En la bulimia la presencia de atracones de comida es muy frecuente. Se llega a comer grandes cantidades de comida en poco tiempo. Normalmente, los atracones están compuestos por productos ultraprocesados pero también pueden estar presente cualquier clase de alimento, llegando a darse incluso atracones de fruta. Un atracón puede llegar a suponer incluso 3000-4000 calorías.atracones en bulimia

Estos atracones se dan durante poco tiempo, es decir, la persona que lo lleva a cabo lo intenta hacer lo más rápido que pueda hasta sentirse muy llena. Aunque ya no se tenga la presencia de hambre, cuando aparece el atracón, se sigue comiendo, no se puede parar.

Normalmente, las personas que llevan a cabo los atracones, lo hacen a escondidas o durante la noche para que la gente de su alrededor no sepa de ello. De manera habitual, lo hacen por un sentimiento de culpa o vergüenza. Pero también se puede dar el caso de estar en la calle y que aparezca la ansiedad, pasar a un supermercado y comprar para llevar a cabo el atracón; incluso en una comida familiar se puede realizar el atracón y pasar desapercibido.

Una de las principales características de la persona que sufre bulimia y lleva a cabo estos atracones es que presenta un sentimiento de culpabilidad enorme justo después de terminar el episodio. Por ello, en muchas ocasiones, tras el atracón aparecen determinadas conductas compensatorias o purgas para intentar paliar ese sentimiento de culpabilidad.

Conductas compensatorias

Como te comento en el punto anterior, tras el atracón, en muchas ocasiones aparecen conductas compensatorias por un sentimiento de culpa o frustración. Normalmente el consumo de laxantes es elevado, el vómito o las agresiones física (pequeños cortes en la piel) también están presentes.

Otra de las conductas compensatorias que suelen aparecer en la bulimia nerviosa es el excesivo ejercicio físico. Esto se lleva a cabo para compensar las cantidades de comida que se ingieren en los atracones.

Estas conductas aparecen por esa autoexigencia, esa obsesión por no engordar y por el miedo a la no aceptación del cuerpo.

peso en bulimia

Peso

Como te he comentado, de manera general, el peso no es un marcador significativo de que existe un trastorno de la alimentación como la bulimia. Existen casos de personas con este problema y que presentan sobrepeso u obesidad. Por ello, puede ser un poco más complicado identificarlo.

De todos modos, aunque la pérdida de peso no sea tan evidente como en la anorexia nerviosa, la obsesión por verse bien y aceptarse, por la pérdida de peso y por la autoexigencia siguen estando presentes.

Impulsividad

Algo que caracteriza a una persona con bulimia nerviosa es la impulsividad, justo al contrario que una persona con anorexia. En muchas ocasiones, esto lleva a perder el control de la situación y, por consecuencia, terminar con un atracón de comida.

Consecuencias fisiológicas de la bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa puede presentar distintas alteraciones físicas provocadas por los atracones o los vómitos. Por ello, una persona que sufre este trastorno de la conducta alimentaria suele tener alteraciones en las piezas dentales y en las glándulas salivales, así como problemas para tragar la comida; todo provocado por culpa del vómito.

También suelen presentar niveles preocupantes de deshidratación o arritmias cardíacas provocadas por el consumo excesivo de laxantes y por la provocación del vómito.

conductas compensatorias en bulimia

Además, suelen presentar en su cuerpo el conocido como “signo de Russell”, que son marcas y deformidades en los dedos debido al vómito provocado y muy repetido en el tiempo.

También suelen presentar heridas en la boca y en el tracto digestivo, así como ardor o reflujo provocado también por el vómito.

Tratamiento nutricional de la bulimia

Como te he comentado en puntos anteriores, en muchas ocasiones no existe un conflicto por la comida como sí lo existe por ejemplo en la anorexia nerviosa, por lo que, la actuación por parte del psicólogo o psiquiatra es fundamental. Con ello, el dietista-nutricionista trabajará en conjunto.

El tratamiento nutricional debe instaurarse desde el primer momento, siendo este una atención primaria. El objetivo principal es instaurar de manera paulatina unos hábitos saludables de alimentación.

De manera general, la persona con bulimia no suele tener unos hábitos saludables de alimentación y llevan a cabo ayunos muy prolongados, por lo que no es una buena estrategia comenzar con grandes cantidades de comida o muchas veces al día porque podría suponer una recaída importante. Siempre se deben adaptar todas las comidas, tanto la cantidad como el número de veces, a la persona tratada.

Puede ser una estrategia interesante, al comienzo del tratamiento nutricional, el uso de suplementos hipercalóricos para suplir las necesidades nutricionales de la persona sin necesidad de hacer muchas comidas a lo largo del día. También se debe valorar si la persona en cuestión necesita suplementación de algún tipo de micronutriente (vitaminas o minerales).

Ayuda profesional

Si sufres bulimia nerviosa, no pienses que estás solo/a, existen muchas personas que pueden ayudarte: familia, amigos, profesionales sanitarios… No te escondas y pide ayuda porque las mejoras son notorias, y la satisfacción de haberlo hecho, enorme.