Dietas para adultos

Dietas y alimentación para adultos

La edad adulta puede suponer muchos cambios en nuestro día a día que dificultan nuestra alimentación (estrés, familia, trabajo…).

Con una buena planificación, podemos hacer mejores elecciones alimentarias para que nuestra salud no sea un problema. Llevando una vida activa y saludable, conseguiremos grandes logros.

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La llegada de la edad adulta puede suponer cambios o situaciones en nuestro día a día que nos lleven a hacer malas elecciones alimentarias, poniendo en riesgo nuestra salud si se prolongan en el tiempo.

La falta de tiempo para cocinar, el desconocimiento a la hora de hacer la compra o la facilidad con la que tenemos acceso a productos procesados, juegan un papel importante a la hora de querer cuidarnos. El trabajo, la familia, el estrés… todo cuenta para conseguir estabilizar nuestros hábitos alimentarios.

Aquí os dejamos unos pequeños consejos para instaurar un estilo de vida saludable en nuestro día a día.

Planificación alimentaria

Nunca es tarde si queremos comenzar un estilo de vida saludable, y para que el cambio sea más fácil, la planificación es fundamental en nuestro día a día.

Si llegamos tarde a casa por el trabajo o no tenemos alimentos saludables para cocinar, la probabilidad de hacer malas elecciones es altísima. Es muy fácil coger un producto precocinado, calentar y comer, y esta clase de alimentación deja mucho que desear. Estos productos normalmente están cargados de sal, azúcar, grasas de mala calidad o harinas refinadas.

Una alimentación de este tipo, alargada en el tiempo, aumentará las probabilidades de diabetes tipo II, hipertensión, colesterol elevado, obesidad o sobrepeso.

Como decimos, la planificación de las comidas que hagamos durante la semana, puede ayudarnos mucho a la hora de hacer buenas elecciones. Si tenemos un día libre a la semana, por ejemplo el domingo, sería muy bueno dedicarlo a la organización de nuestras comidas para toda la semana.planificar las comidas

Si, por ejemplo, nuestro problema es que no tenemos tiempo durante la semana para la elaboración de los platos, dedicar ese día libre a cocinar las comidas también es una buena opción para tener nuestros platos saludables listo para darles un calentón y disfrutar de comidas saludables.

Buenas elecciones alimentarias

Además de tener una planificación con nuestras comidas que nos ayude en la organización del estilo de vida saludable, también debemos aprender a que las elecciones alimentarias que hagamos sean las adecuadas.

Vivimos en un constante bombardeo de publicidad de alimentos insanos que nos incitan a comprar de manera compulsiva alimentos que no son recomendados para la salud. Limitar estos productos a ocasiones muy especiales o, directamente, eliminarlos de nuestras comidas es la mejor opción que podemos tomar.

Cuando vamos a hacer la compra, nos encontramos con un sinfín de productos procesados e insanos que no deberíamos comprar. No debemos fijarnos tanto en la parte delantera del producto, que intenta captar nuestra atención con reclamos, si no que deberíamos aprender a leer la lista de ingredientes y la calidad de los mismos dentro de ese producto.

¿Sabías que los ingredientes de la lista aparecen por orden de cantidad? ¿Sabías que un producto muy rico en sal tiene más de 1,25g de este mineral?dietas para adultos

Hay muchos puntos a tener en cuenta a la hora de hacer la compra, pero es muy sencillo de hacer. Un producto procesado con una lista de ingredientes que no tiene fin, no es recomendado para la salud. Al igual que los ingredientes con “nombres extraños” o que no conocemos forman parte de ingredientes insanos que es mejor no consumir. Jarabe de glucosa, glutamato monosódico, saborizantes, extracto de glucosa, almidón modificado de maíz… Son ingredientes que es mejor no utilizar de manera muy habitual en nuestra dieta.

Comprar alimentos reales, frescos, locales y de temporada garantiza que nuestras elecciones alimentarias sean las mejores.

Además de esto, llevar una lista cerrada de la compra ayuda a que esas elecciones sean mejores. Si vamos a comprar sin saber al 100% lo que queremos comprar, la probabilidad de escoger cosas innecesarias aumenta. En cambio, si hacemos la lista de la compra en casa, con alimentos saludables, conseguiremos comprar únicamente lo necesario.

Ejercicio físico y alimentación

En la edad adulta es un buen momento para mantenerse activo y moverse a diario. La práctica de ejercicio físico nos ayudará, además de mantenernos más ágiles, a prevenir problemas de salud como la osteoporosis, diabetes, hipertensión, obesidad, colesterol elevado…

El ejercicio físico debe estar pautado en base a nuestras necesidades, es decir, no todas las personas pueden (y deben) salir a la calle y comenzar a correr. Hay gente que eso le viene de maravilla, pero para otras es mejor hacer natación, por ejemplo.

La alimentación y el ejercicio físico son un tándem que van dadas de la mano. Si alguno de ellos falla, nuestros objetivos aparecerán más a largo plazo y nos resultará más pesado llevarlo a cabo. Si llevamos una alimentación correcta y practicamos ejercicio físico, nuestros objetivos vendrán solos.

Vida social y estilo de vida saludable

Uno de los “grandes problemas” que vemos las personas adultas cuando nos ponemos a dieta es nuestra vida social. “No puedo irme a tomar algo con mis amigos porque estoy a dieta“, “Estoy en un cumpleaños y no puedo comer un pedazo de tarta“, “Estoy a dieta, no puedo salir a la cena con mis amigos“… Estas, y miles de frases más nos hemos dicho cuando nos hemos puesto a dieta, ¿verdad?.

El hecho de estar a dieta o llevar una alimentación saludable no implica que estemos en casa, encerrados y frustrándonos porque no podemos comer fuera de casa. Esto no es así.

Llevar una alimentación saludable es totalmente compatible con tener vida social, ir a un cumpleaños o disfrutar de la compañía de amigos en un bar. En estos casos, debemos planificarlo de tal manera que disfrutemos de ese tiempo, sin tener excesos.

  • Si vamos a un cumpleaños y queremos tomar tarta, vamos a tomarla sin preocupaciones ni sentirnos mal. Podemos compartir el pedazo de tarta, así tomaremos menos cantidad. También podemos beber agua, en lugar de refrescos, muy habituales en esos eventos. Y si hacemos nosotros mismos el cumpleaños, podemos añadir snacks saludables para que el resto también se contagie de esa alimentación saludable.
  • Cuando nos vamos a tomar algo con nuestros amigos, tenemos alternativas más saludables en lugar de tomar siempre vino o cerveza. Tomar agua con gas y una rodajita de limón es una opción muy buena. El zumo de tomate también es una alternativa correcta. Y mejor que todo, el agua es lo mejor que podemos pedir. Si no tenemos otra opción y queremos tomarnos un vino o una cerveza, lo primero que tenemos que hacer es disfrutarlo con la compañía, y segundo, podemos alternar con una botella de agua, así bebemos menos alcohol y más agua.

Llevar una alimentación saludable es totalmente compatible con tener vida social siempre que lo hagamos con planificación y de manera inteligente. Antes de ese evento social, que hará que seamos más flexibles con nuestra alimentación, hemos comido correctamente; y después del evento seguiremos comiendo de forma saludable, esa es la clave.