Diferencias entre estar a dieta y tener una alimentación sana

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El ir a la consulta del nutricionista porque queremos ponernos a dieta supone para muchas personas un aumento de ansiedad, frustración y pensamientos negativos que distan mucho de la realidad.

El primer pensamiento que tenemos cuando queremos ir a la consulta de un nutricionista es: «me quitará los dulces«, «sólo voy a comer verde«, «no voy a poder salir a cenar fuera de casa«… ¿estas frases os suenan? Esto sucede porque existe una gran diferencia entre estar a dieta y llevar una alimentación saludable. Pero es que existe mucha diferencia entre ir a consulta con un pseudo-nutricionista que sólo busca el dinero a ir a la consulta de un nutricionista actualizado y que busca tu bienestar en base a tus necesidades.

¿Qué es estar a dieta?

La palabra dieta tiene muchas connotaciones negativas y va asociada a sentimientos de culpa, frustración y negatividad. Todo esto viene a causa de las típicas dietas restrictivas que eliminan muchos grupos de alimentos, son muy bajas en calorías y no se adaptan al día a día de las personas.

Este tipo de dieta son llevadas a cabo por nutricionistas (en el mejor de los casos, porque normalmente lo llevan a cabo personas que no están tituladas) que no están actualizados en material de nutrición. Y para poder llevar un asesoramiento alimentario correcto, la actualización es fundamental. La nutrición es una ciencia que cambia de manera constante.

En el mejor de los casos, si lo que se busca es bajar de peso, este tipo de dietas son hipocalóricas en las que se restringen cierto grupo de alimentos que sí que son interesantes incluir en la alimentación, como por ejemplo los frutos secos o el aguacate.

Es mucho más interesante fijarnos en la calidad de lo que comemos antes que en la cantidad.

Existen otro tipo de dietas (conocidas como dietas milagro) que el nivel de restricción alimentaria es mucho mayor o se centran en un determinado alimento (dieta de la piña, dieta de la alcachofa…).

Inconvenientes de estar a dieta

Como digo, la frase «estar a dieta» ya genera por sí sola un sentimiento de frustración grandísimo porque tendemos a pensar cómo será la alimentación el día que la empecemos. En el blog, puedes encontrar un post en el que te hablé del porqué fracasan las dietas.

Aquí te resumo algunos inconvenientes que yo misma le veo al ponernos a dieta:

  • Al ponernos a dieta, sólo tenemos un objetivo: el peso. Lo único que nos interesa es el número de la báscula, el resto nos da igual. Esto es un grave error.
  • No disfrutamos de la comida. La gran mayoría de dietas son insípidas, sin gracia. Al querer buscar ese objetivo de peso, la adherencia no existe; es decir, no existe sabor, no hay variaciones en los platos, no se descubren cosas nuevas…
  • No existe adherencia en el día a día. Son complicadas de llevar porque no se adaptan a los gustos de cada uno, a la agenda, al trabajo, a la vida social… Son dietas con un principio y un final.
  • Disminuyen la vida social. Este tipo de dietas no te permiten llevar una vida social como cualquier otra persona porque en el momento en el que «te sales de la dieta» subes de peso y has tirado por tierra todo lo que llevas alcanzado.
  • Estar a dieta hace que se aumente de peso porque a la hora de dejarlo se vuelve a comer como se comía antes. No existe una educación alimentaria y no se crean hábitos que se puedan llevar a cabo a lo largo de los días.

Como parte ventajosa, no veo ninguna. Estar a dieta es malo para la salud.

¿Qué es llevar una alimentación sana?

Si preguntamos a las personas qué es eso de llevar una alimentación saludable, lo primero que te dicen es comer a base de lechuga y tomate, y esto no es así.

Llevar una alimentación o un estilo de vida saludable viene acompañado de una alimentación correcta, basada en vegetales en los que se incluyen todos los grupos de alimentos reales y se reduce lo máximo el consumo de productos ultraprocesados. Pero además de esto, también se incluye la práctica de ejercicio físico, tener vida social sana y tener buena salud.

Llevar una alimentación saludable es compatible con un cumpleaños, unas fiestas o con el verano porque se aprende realmente a disfrutar de esos eventos que son puntuales de la mejor manera. Se aprende que, los días previos a ese evento social, se come de manera sana y justo después de dicho evento se seguirá comiendo saludable. No existen restricciones, compensaciones por los excesos ni sentimiento de frustración porque sabemos a lo que nos exponemos.

«Bueno Sara, pero es que llevar una alimentación sana es muy difícil si quieres tener vida social» es la típica frase que me suelen decir, y siempre contesto lo mismo: No es complicado, nosotros lo hacemos complicado. Siempre se pueden encontrar opciones más saludables en cualquier bar o restaurante, pero si no queremos verlo, nunca vamos a encontrarlas.

Si realmente vamos a un evento social y queremos cuidar la alimentación, se encuentran soluciones muy fácilmente, sólo debemos aprender a encontrarlas.

Ventajas de llevar una alimentación sana

Existen muchas ventajas para llevar una alimentación sana el resto de nuestros días. El principal motivo es por salud, pero aquí te dejo algunos puntos positivos que podemos tener al llevar una alimentación más saludable:

  • No te fijas en el peso. El peso es algo secundario que viene ligado a llevar un estilo de vida más sano. Lo que importa aquí es aprender a comer de manera saludable durante todos los días y mejorar nuestra composición corporal (porcentaje de grasa, masa muscular, perímetros…)
  • Se disfruta y se descubren comidas nuevas, sabrosas y fáciles. Tener una buena alimentación no significa estar encerrado en la cocina todo el día. Existen recursos maravilloso que hacen que disfrutemos de cada uno de los platos. Si dejamos de preocuparnos tanto por las dietas y damos paso a la buena alimentación, disfrutaremos el doble de cada comida.
  • Llevar una alimentación saludable se adhiere a nuestro día a día. Con esto aprendemos a compaginar nuestras comidas con la agenda de trabajo o estudio, con las vacaciones, con los eventos… Existe una educación alimentaria que nos hace no depender del típico papel de dieta pegado en la nevera.
  • La vida social no tiene porqué verse interrumpida. Si decidimos llevar un estilo de vida saludable, se aprende qué tomar y qué no tomar en estas situaciones puntuales. No tenemos que quedarnos en casa porque nos toque cenar una ensalada, sabremos realmente qué pedirnos si vamos a cenar fuera.
  • No tiene un principio y un fin. La alimentación saludable debe ser tan fácil de llevar a cabo que se pueda hacer el resto de nuestros días. Lo más importante es desterrar la palabra dieta de nuestra mente y disfrutar con cada una de las comidas.

En cuanto a inconvenientes, en este caso no veo ninguno.

¿Qué hago si mi nutricionista me pone una dieta estricta?

Lo primero que debemos valorar es si ese tipo de dieta, en tu caso, es necesaria hacerla. Puede ser que estés pasando por un periodo en el que necesitas una restricción alimentaria hasta que «se calmen las cosas», como por ejemplo en el caso de padecer síndrome del intestino irritable. Se debe personalizar mucho el tipo de alimentación a pautar y si, en un momento puntual, tu alimentación debe ser un poco más estricta, tu nutricionista te lo debe aclarar y explicar el motivo.

Si tu piensas que ese tipo de alimentación no es buena para ti, es muy estricta sin sentido, elimina alimentos que te gustan y te obliga a comer aquellos que no, es mejor que huyas de ella. Es la típica dieta del cajón que va destinada a estar pegada en tu nevera. Seguramente no tendrás un aprendizaje que te ayude a saber comer de manera sana por ti mismo.

¿Cómo diferenciar a un buen nutricionista?

Si en cualquier momento dudas de la profesionalidad de la persona que está llevando tu alimentación, estás en tu derecho de exigirle que te enseñe su titulación. La salud es lo primero y no debemos ponerla en manos de pseudo-profesionales.

Tristemente, en la actualidad existen los típicos cursos de «conviértete en nutricionista en 6 meses» y puede ejercer (de manera ilegal) cualquier persona. ¿Te operarías de la vesícula con un médico que ha estudiado sólo 6 meses? Pues con la alimentación debería suceder lo mismo. En España, para ejercer como dietista-nutricionista debes estudiar una carrera universitaria de cuatro años, no un curso de 6 meses. En el caso de la titulación de dietista, es necesario realizar el módulo superior de dietética.

Un buen nutricionista pauta una alimentación totalmente adaptada a ti, a tus necesidades, a tu vida social, etc. Tiene en cuenta todos los aspectos importantes de tu día a día para que la alimentación sea lo más llevadera posible y no suponga un problema o una frustración. Si incluye algo y no te gusta, no te apetece hacerlo o simplemente no quieres tomarlo, debe cambiarlo. Huye de los profesionales que sacan una dieta del cajón y no te preguntan si te gusta o no.

Huye también del profesional que sólo le interesa que bajes X kilos en X tiempo porque realmente no se está preocupando por tu salud. Lo único que le interesa es que bajes gran cantidad de kilos para que tú estés contento, pero no observa tu composición corporal.

Si te ha gustado este post, no dudes en compartirlo para mucha más gente sepa la diferencia entre hacer dieta y llevar una alimentación saludable.

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