Sara Jiménez » Blog de Sara Jiménez » Alimentación saludable » ¿Son tan saludables los productos light?
En las décadas de los 60-70´s se llevaron a cabo investigaciones médicas que relacionaban las dietas altas en grasas saturadas y azúcares con enfermedades metabólicas crónicas, como la hipertensión, colesterol elevado o la diabetes. En ese momento, algunas empresas, comenzaron a crear versiones “más ligeras” de sus productos.
El verdadero boom comercial se produjo en los 80´s gracias a la inversión que la industria alimentaria realizó en tecnología para crear versiones light de muchos alimentos. Además, para promocionar su consumo, se crearon grandísimas campañas de publicidad con el objetivo de persuadir a la población. Se trataba de un nuevo nicho de mercado que explotar; y si se generaba preocupación por la salud, se ofrecía la solución mediante la adquisición y consumo de productos menos calóricos, grasos y azucarados.
En este post quiero contarte todo lo que debes saber de los productos light y si realmente son tan saludables como siempre nos han hecho pensar.
Para que un producto sea catalogado como light debe tener dos premisas. La primera es que, para que exista un producto light, antes debe existir un homólogo original, es decir, para que exista una cola light antes debe existir un refresco de cola original; y segundo, con respecto al original, el producto light tiene que tener un 30% menos de calorías. De manera general, las calorías se reducen disminuyendo la cantidad de grasas o azúcares del producto.
Esto quiere decir que, si tenemos una lata de cola original, que contiene 35 gramos de azúcar, el refresco de cola light tendrá un 30% menos, es decir, en torno a 24-25 gramos de azúcar.
Por ello, la etiqueta de light no garantiza que sea un producto saludable, si no que tiene un 30% menos de calorías con respecto al original, pero si partimos de la base de un producto de mala calidad, el derivado light seguirá siendo de mala calidad. El gran problema es que, durante años, se han comercializado como una opción saludable, sin explicar claramente a qué hacen referencia.
Siempre dependerá del producto original del que se parta. Si partimos de un producto saludable, el derivado light será saludable, con menos calorías; pero si partimos de un producto que tiene un perfil nutricional pésimo, el derivado light también lo será (menos calórico, pero con ingredientes de mala calidad).
En la gran mayoría de casos, los productos light se han creado para dar la falsa creencia de que son derivados saludables de otros productos que no lo son, como las galletas, los refrescos o las salsas comerciales. Pero como te he comentado en el punto anterior, las calorías de los productos se quitan mediante la grasa o el azúcar, el resto de ingredientes no se tocan; por ello, si el producto original tiene ingredientes de muy mala calidad, que sólo quiten un 30% de grasa o de azúcar no lo mejorará, el resto de ingredientes siguen en la lista.

Los productos light pueden ser una opción saludable siempre y cuando se parta de un producto original de buena calidad; por ejemplo la mozzarella y la mozzarella light. El producto original es saludable, el producto light es exactamente igual de saludable pero con un 30% menos de calorías. Dependiendo siempre del objetivo que estemos buscando en la alimentación, podremos escoger una opción u otra, pero ambas son saludables.
Depende.
Como te he comentado antes, siempre dependerá del producto del que se trate y de los objetivos que tengamos.
Lo más recomendado siempre será tener una buena base en educación nutricional y conocer, de primera mano, si ese producto light es recomendable o no. Para ello, es clave primeramente conocer el producto original por el cual tenemos el producto light; una vez lo conozcamos, es importante leer la lista de ingredientes y saber la calidad de los mismos. Si la calidad no es buena, generalmente el derivado light tampoco lo será.
En términos generales, no existen muchos productos light que sean saludables. Los hay, pero no muchos. En muchas ocasiones son derivados de productos ultraprocesados cargados de azúcar, grasas de mala calidad o harinas refinadas, por lo que su calidad no es buena y, un 30% menos de esos ingredientes pésimos no convierten al derivado light en bueno (un poco mejor sí, pero no en saludable).
Si contamos con productos procesados de buena calidad, como por ejemplo el queso, el derivado light puede ser una opción interesante si se busca recortar las calorías o las grasas de la alimentación. Pero es muy importante partir de un producto saludable para poder recomendar el derivado light.
Es mucho más interesante enfocar la alimentación en comida real, saludable y de calidad antes que enfocarnos únicamente en los productos de este tipo. Es clave incluir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, carne, pescado, lácteos de calidad y huevos en el día a día para que la calidad de nuestros platos sea óptima; y estos no tienen derivados light.
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