Sara Jiménez » Blog de Sara Jiménez » Alimentación saludable » Suplementos de magnesio, beneficios e inconvenientes
En la búsqueda constante de mejorar la salud y bienestar, los suplementos dietéticos han ganado popularidad en todo el mundo. Entre ellos, el magnesio, que destaca por sus múltiples beneficios para el cuerpo y la mente. Sin embargo, como con cualquier otro suplemento, es importante conocer tanto sus ventajas como sus posibles inconvenientes. En esta post, te voy a contar cómo puede impactar la suplementación de magnesio en la salud de las personas.
El magnesio es un mineral esencial que participa en más de 300 funciones en el organismo: salud muscular, articular, nervios, huesos, corazón, cerebro, sueño… Además, ayuda en la conversión de los alimentos en energía, por lo que mantener niveles correctos de magnesio en el cuerpo es esencial para que todas estas funciones se lleven a cabo de manera satisfactoria evitando así el cansancio, los problemas de sueño, los calambres musculares, los dolores de cabeza…
La cantidad diaria recomendada varía según la edad y el sexo, situándose entre 300 y 400 mg en adultos. Un déficit de magnesio, conocido como hipomagnesemia, puede deberse a una dieta deficiente, al consumo excesivo de alcohol, a diarreas crónicas o al consumo de ciertos medicamentos, provocando síntomas como náuseas, debilidad, calambres, arritmias o convulsiones.
Los suplementos de magnesio son productos diseñados para aumentar los niveles de magnesio en el cuerpo cuando éste es deficiente y han empezado a aparecer síntomas no deseados (dolor muscular y articular, dolores de cabeza, calambres…) o bien cuando en una analítica existen niveles bajos de este mineral.
Se suelen comercializar de diversas formas, pero cada tipo tiene una función en concreto:
La suplementación con magnesio está indicada para personas que no alcanzan los niveles adecuados de este mineral a través de la dieta o que presentan un mayor riesgo de deficiencia. Esto incluye a quienes padecen enfermedades gastrointestinales como Crohn o celiaquía, diarreas crónicas, vómitos prolongados, diabetes tipo 2, alcoholismo crónico o son adultos mayores, ya que con la edad disminuye la capacidad del cuerpo para absorber nutrientes como el magnesio. También se suele pautar en personas que toman ciertos medicamentos, como diuréticos, antibióticos o inhibidores de la bomba de protones.
El magnesio es un mineral esencial para numerosas funciones del organismo, por lo que su demanda aumenta o su absorción se ve comprometida en determinadas condiciones. Las personas que realizan un deporte exigente, por ejemplo, lo pierden a través del sudor y lo necesitan para prevenir calambres y favorecer la recuperación muscular. Personas con estrés crónico, insomnio, fatiga o ansiedad agotan sus reservas más rápidamente, ya que el magnesio se consume en exceso en situaciones de tensión nerviosa. Asimismo, las mujeres con síndrome premenstrual o en la menopausia pueden beneficiarse de su efecto regulador sobre el equilibrio hormonal y la reducción de síntomas como la irritabilidad o el dolor.
En todos los casos, la suplementación debe realizarse bajo supervisión médica para evitar efectos adversos derivados de un consumo excesivo.
Como ya te he comentado antes, el magnesio forma parte de muchas reacciones en el cuerpo, por lo que mantener unos niveles óptimos de este mineral es recomendable para su correcto funcionamiento.
Algunos de los beneficios que puede suponer suplementarse con magnesio son los siguientes:
Es importante que, siempre que se realice una suplementación, sea del nutriente que sea, esté bajo la supervisión de un profesional, ya que el consumo incontrolado de alguno de ellos puede provocar efectos negativos y todo lo contrario a lo que se está buscando. En el caso el consumo de magnesio, también puede tener inconvenientes su consumo. Aquí te dejo algunos inconvenientes que puede tener el consumo de magnesio:
Aunque el magnesio es un mineral esencial para la salud, su suplementación puede conllevar efectos adversos si no se administra con precaución. Aunque el magnesio es generalmente seguro, su suplementación debe hacerse con moderación y bajo la supervisión médica, especialmente en personas con patologías previas o medicación regular.
La cantidad media de magnesio recomendada es de 300-400 mg al día. Esto varía en el caso de los niños, en mujeres embarazadas, en lactantes, en pacientes con algunas enfermedades, como la insuficiencia renal, o en deportistas. También puede variar la cantidad recomenda en personas con deficiencias de este mineral. Por ello es muy importante que se consulte a un profesional para adaptar esta dosis a las necesidades.
El momento ideal para tomar magnesio depende del objetivo y de la forma utilizada. Si se busca un efecto relajante, para reducir el estrés o mejorar la calidad del sueño, se recomienda tomarlo por la noche, entre la cena y la hora de dormir. En cambio, si el propósito es mejorar el rendimiento físico o reducir la fatiga, es preferible tomarlo por la mañana o antes del ejercicio.
En general, tomar magnesio junto a las comidas mejora su absorción y reduce el riesgo de molestias gastrointestinales. Si se presentan efectos secundarios como diarrea o dolor abdominal, lo más adecuado es dividir la dosis diaria en dos tomas (por ejemplo, mañana y noche), especialmente si se consumen más de 300 mg al día. Esto favorece la tolerancia y ayuda a mantener niveles estables en el organismo.
Además, si se está tomando medicación, como antibióticos, diuréticos o fármacos para el corazón, es importante espaciar la toma del magnesio al menos dos horas para evitar interferencias en la absorción de los medicamentos.
Como has podido comprobar, conseguir buenos niveles de magnesio en el organismo es importante y, en muchas ocasiones, recurrir a la suplementación es clave para lograrlo. Pero la primera vía de actuación para conseguir unos niveles óptimos de este minera es la comida. A través de la alimentación se puede conseguir una buena dosis de magnesio.
En este punto, quiero detallarte los alimentos más ricos en magnesio para que puedas incluirlos en tu día a día.
| Verduras de hoja verde, como las espinacas, las acelgas… | Frutas como el plátano o el aguacate |
| Frutos secos | Lácteos de calidad |
| Cereales integrales de calidad | Semillas |
| Legumbres | Chocolate puro, por encima del 85% |
Una alimentación variada y rica en estos alimentos permite mantener unos niveles óptimos de magnesio sin recurrir necesariamente a suplementos. Evidentemente, todo dependerá de las circunstancias de cada persona, por lo que, como te he comentado antes, es importante siempre estar asesorado por un profesional sanitario cualificado.
Si necesitas ayuda con tu alimentación para cubrir las necesidades de magnesio en tu organismo, ponte en contacto conmigo, estaré encantada de ayudarte.
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