Cómo hacer una compra más sostenible

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En la búsqueda de un estilo de vida saludable, cada vez más personas se interesan por el impacto que la alimentación tiene en el medio ambiente.

La producción y el transporte de alimentos son actividades con una elevada huella de carbono. La ganadería intensiva requiere un elevado consumo de recursos hídricos y de cereales para alimentar al ganado. Por otro lado, la pesca industrial es la principal responsable del vertido de plásticos al mar debido a las redes que desechan y quedan a la deriva. La agricultura intensiva también es objeto de controversia debido a que es responsable del 70% del consumo de agua a nivel mundial, según datos de la FAO.

Todo esto ha despertado la preocupación de gran parte de la población por los efectos de un patrón alimentario que no parece sostenible a largo plazo pero a la vez parece difícil de cambiar. Y en respuesta, cada vez surgen más propuestas desde distintos colectivos ecologistas dirigidas a los consumidores en un intento de modular la actividad de la industria por la vía de la demanda; es decir, si reducimos el consumo de algunos productos, la industria se verá obligada a reducir la producción de los mismos, y por tanto se reducirá el impacto global en el medio ambiente.

En este post, quiero contarte cómo hacer una compra más sostenible.

¿Qué es una alimentación sostenible?

Una alimentación más sostenible implica tomar decisiones conscientes sobre los alimentos que se consumen, considerando su impacto en el medio ambiente, en la sociedad y en la economía.

Se trata de buscar un equilibrio entre satisfacer las necesidades nutricionales de las personas y preservar los recursos naturales del planeta para las generaciones futuras.

Consejos para una compra más sostenible

La gran mayoría de personas realizan la compra semanal en supermercados, donde se encuentran infinidad de productos. La comodidad a la hora de comprar hace que se pase por alto detalles como los envases (muchos alimentos vienen envasados en plástico sin necesidad), la procedencia de los productos, etc… esto convierte a la cesta de la compra, y por ende a la alimentación, en menos sostenible.

Existen ciertos tips o consejos que ayudan a que la compra sea más sostenible. Te cuento cuales son los principales en este punto:

Prioriza alimentos locales y de temporada

Es uno de los pilares fundamentales para crear una compra y una alimentación más sostenible. Consumir alimentos cerca de donde vivimos es necesario para, no sólo reducir la huella de carbono del transporte que supone movilizar los alimentos, si no que también se apoyamos a los agricultores y ganaderos de la zona, movilizando así la economía local.

Además, la fruta y verdura destinada al consumo de proximidad se recolecta en su punto óptimo de maduración, por lo que se consigue, por un lado un sabor y textura perfectos, pero por otro lado se consiguen preservar todos los nutrientes en su composición.

No sólo es importante poner el foco en el consumo de alimentos locales, si no también de temporada, ya que permite a los agricultores optimizar los cultivos aptos para cada estación y adaptarse mejor a los cambios climáticos, la variabilidad de los recursos hídricos y permitir al suelo regenerarse. Y en cuanto a los consumidores, al hacerlo de temporada también obtenemos beneficios al contar con una dieta más variada durante todo el año, completa en nutrientes y sabrosa.

Reduce el desperdicio de alimentos

Según la FAO, un tercio de los productos agrarios se desperdicia en todo el mundo, lo que implica el despilfarro de los recursos empleados en su producción. A nivel doméstico, el desperdicio de comida también afecta a nuestro bolsillo. Te conté con detalle en este post sobre el desperdicio alimentario en la web.

La planificación del menú y la lista de la compra acorde a lo que vayamos a preparar es una buena herramienta para comprar solo aquello que realmente necesitamos en los próximos días. Existe para ello el batchcooking, una técnica que se ha hecho en casa durante muchos años y puede ser muy útil para conseguir este objetivo. En la web ya te hablé de ello en este post.

Una de las medidas más novedosas para reducir el desperdicio alimentario es la comercialización a precios inferiores de aquellos vegetales que no cumplen los requisitos estéticos de las grandes superficies pero mantienen todos los nutrientes (la típica fruta o verdura «fea» a ojos del consumidor). También, en muchos establecimientos, se pueden adquirir con descuentos importantes aquellos productos que tiene próxima su fecha de caducidad pero son todavía aptos para el consumo. Ambas son estrategias que evitan el desperdicio alimentario y nosotros, como consumidores, podemos aprovecharnos de ello.

Aumenta el consumo de alimentos de origen vegetal

Todas las recomendaciones nutricionales actuales, tanto de la OMS como de las autoridades gubernamentales, se basan en el aumento del consumo de alimentos de origen vegetal como forma de asegurar una alimentación equilibrada y mucho más sostenible.

Esto no significa que tengamos que tornar nuestra alimentación a vegana o vegetariana, si no que el principal objetivo, si deseamos comer toda clase de alimentos, es que se prioricen siempre los de origen vegetal, como las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales o frutos secos. Como te he comentado antes, producir alimentos de origen vegetal es mucho menos costoso, en cuanto a recursos humanos y en cuanto a impacto medioambiental.

Consume alimentos de origen animal de forma responsable

El impacto hacia el medio ambiente en la producción de alimentos de origen animal es muy superior si lo comparamos con los alimentos de origen vegetal. Por ello, si decidimos consumir alimentos que provengan de animales, lo más adecuado es que lo hagamos con responsabilidad y plenamente conscientes de la procedencia, forma de producción, etc…

En el caso del pescado, lo ideal es consumirlo de fuentes sostenibles y avalados por sellos de calidad que garantizan que las pesquerías cumplen las normativas internacionales para preservar las especies. Para ello podemos buscar los sellos de sostenibilidad en los envases y las etiquetas que otorgan algunos organismos internacionales, como el Marine Stewardship Council. Con la carne y los lácteos, lo idea es consumir aquellos de producción ecológica, donde se han realizado técnicas respetuosas, tanto para los animales como para el medio ambiente. Y en cuanto al consumo de huevos, lo ideal es comprar aquellos que tengan el número 0 ó 1 en la etiqueta, que hacen referencia a aquellos que producción ecológica o a gallinas camperas.

Como te he comentado a lo largo del post, lo ideal es que todo el consumo de alimentos de origen animal sea local, o al menos, lo más cercano a nosotros posible. Toda esta información viene siempre detallada en la etiqueta del producto o podemos preguntarle al carnicero/pescadero para salir de dudas.

Reduce los envases de un solo uso

Para conseguir una alimentación y una compra más sostenible, uno de los puntos clave que deberíamos hacer todos es la de reducir los envases de un solo uso o aquellos que tengan plásticos innecesarios. Existen varios tips que pueden ayudar a mejorar este hábito, te cuento cuales:

  • Utilizar bolsas propias a la hora de hacer la compra. Podemos utilizar bolsas de tela para comprar fruta y verdura y así evitar aquellas que vengan envasadas en plástico o utilizar una bolsa de plástico del supermercado de un solo uso.
  • Comprar a granel alimentos como legumbres, especias, harinas o cereales. En este tipo de tiendas podemos llevar nuestros propios envases y rellenarlos, promoviendo así una compra más sostenible y evitando también el desperdicio alimentario porque compramos únicamente las cantidades que nos hacen falta.
  • Sustituir el agua embotellada por agua del grifo. Existen jarras que filtran el agua o, si queremos hacer una pequeña inversión, podemos poner un filtro directamente en el grifo de casa para conseguir agua de máxima calidad, reduciendo a su vez los plásticos utilizados en el día a día.
  • Reutilizar todos los envases de vidrio. Se pueden dar muchos usos a estos recipientes, desde almacenaje en el frigorífico para sobras de comida, para mezclar aliños, para guardar frutos secos y cereales una vez abierta su bolsa, etc…
  • En la mayoría de lo posible, evitar la compra de productos ultraprocesados. De esta forma, daremos un paso importante en la reducción de plásticos y contribuiremos en nuestro objetivo de tener una alimentación sostenible y saludable.
  • Reciclar y llevar todos nuestros residuos a los contenedores adecuados es clave para conseguir estos objetivos.

En resumen, una alimentación más sostenible se compone de muchas pequeñas acciones diarias que aúnan beneficios para la salud de las personas y del planeta. Y la suma de los nuevos hábitos de muchas personas puede tener un gran impacto en la colectividad. Prueba de ello es la reducción en España del consumo de los productos cárnicos, pescados y lácteos, que refleja el Informe de Consumo Alimentario de España en 2022 publicado por el Ministerio de Agricultura. Iniciativas ecologistas como los Lunes sin carne se han implantado en los comedores de empresas, universidades y colegios de muchas partes del mundo como medio para concienciar a la población de la importancia de introducir cambios en nuestros hábitos de consumo.

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