Obesidad genética, ¿existe realmente?

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¿Habéis escuchado eso de «me engorda hasta el aire» o «mi vecino come lo que quiere y no engorda«? En muchas ocasiones culpamos de la obesidad a nuestra constitución corporal, a la genética o a nuestro metabolismo y, en parte, muchas veces tenemos algo de razón.

El papel de la genética en la predisposición a enfermedades como la obesidad, diabetes, hipertensión, cáncer, etc… es primordial y es más importante de lo que pensamos. En este post te cuento la influencia de la genética en la obesidad y si de verdad el aumento de peso se hereda de nuestros antepasados.

Influencia de la genética en la obesidad

Parece una locura, pero cualquier cambio que se produzca en un gen de nuestro organismo y que tenga influencia en el metabolismo, en la absorción de lípidos, en la saciedad, etc… puede influir de manera notoria a la hora de coger peso o adelgazar.

En este punto juega un papel fundamental la nutrigenómica y la nutrigenética. La nutrigenómica estudia la interacción del genoma (conjunto de genes) y los nutrientes que consumimos; investiga la relación que existe entre determinados nutrientes y determinadas enfermedades. Su objetivo principal es hacer recomendaciones concretas para disminuir el riesgo de padecer las enfermedades.

obesidad y genes

Por otro lado, la nutrigenética es la que estudia los efectos que tienen los nutrientes ante cualquier variación genética de manera individual. En base a esto, se recomienda un tipo de alimentación para conseguir evitar o reducir los efectos de esa variación (enfermedad).

Esto, que casi es como un trabalenguas, viene a decirnos que ciertos nutrientes tienen una mayor predisposición a modificar genes. La epigenética es la encargada de estudiar estos fenómenos. También hay ciertos nutrientes que podrían no alterar el ADN pero sí el fenotipo (lo que es visible en un individuo, por ejemplo los ojos azules, el color de la piel o la obesidad). Y todo esto puede ser heredable a nuestros descendientes.

¿Quiere decir esto que existe mayor predisposición a padecer obesidad (o cualquier problema de salud) si nuestros padres y abuelos se han alimentado mal? Sí. Aunque a este campo le quedan muchos años de investigación.

¿La tendencia a la obesidad es hereditaria?

Como hemos visto, el consumo de algunos nutrientes podría alterar la secuencia de ciertos genes que tienen influencia a la hora de gastar los depósitos de grasa (lípidos), el ritmo del metabolismo o influir a nivel de saciedad. Y esto, a grandes rasgos, aumenta la probabilidad de aumentar o bajar de peso.

Por poner un ejemplo: si nosotros tenemos alterado nuestro umbral de saciedad, cada vez que comamos un alimento lo haremos en mayor cantidad de la necesaria, por lo que, en un periodo de tiempo, esto se traducirá en una subida de peso. Y más si el tipo de alimentación es de mala calidad.

Lo que comamos (o dejemos de comer) puede influir en la secuencia de nuestros genes y se pueden transmitir a nuestra descendencia, por lo que sí, la obesidad puede ser hereditaria.

Ahora bien, debemos tener en cuenta la siguiente frase de José María Ordovás: «la herencia carga la pistola y los hábitos la disparan» ¿Qué quiere decir esto? Que aunque nosotros tengamos una mayor predisposición a la obesidad, si nosotros llevamos unos hábitos de vida saludables, la probabilidad de padecer obesidad es menor. En cambio, si nosotros (contando con esa herencia obesa que tenemos) nos alimentamos mal, somos sedentarios y fumamos, aumentar de peso es inevitable.

¿Se puede evitar la obesidad?

Debemos partir de la base que nadie está exento de padecer un problema de salud, y la obesidad también lo es considerada, y además bastante grave. Es considerada ya una pandemia, según la OMS.

alimentacion y obesidad

Lo segundo que debemos tener en cuenta es que una persona obesa no lo está por comer más cantidad de comida que otra, así que la típica frase de «para bajar de peso hay que comer menos» debemos dejarla atrás. Como hemos podido ver en este post, no sólo influye la alimentación, si no que también juega un papel fundamental el deporte que hagamos y su frecuencia, los hábitos externos que llevemos (fumar o beber alcohol), los agentes ambientales (entorno, economía…) y la genética. Por ello, es demasiado simplista decir que «con comer menos es suficiente».

Partiendo de estas bases, podemos reducir las probabilidades de padecer obesidad (que no eliminarlas) llevando unos hábitos de vida saludables. Nuestra alimentación debe estar basada en vegetales como la fruta, verdura, hortalizas, frutos secos, legumbres, cereales integrales o semillas, y complementarla si queremos con carne, pescados, huevos y lácteos. Además de todo esto, es importante compaginarlo con una actividad física frecuente y adaptada a nuestra situación.

Y como hemos visto, evitando factores externos como el tabaco o el alcohol, también se reducen las probabilidades de padecer obesidad.

Pero es importante dejar claro que reducir las probabilidades no significar estar exentos de dicho problema.

Test genéticos para adelgazar

La genética y la obesidad son dos temas de actualidad en el mundo de la nutrición y la alimentación ya que cada vez se están descubriendo cosas más que interesantes. Y como era de esperar, los oportunistas aparecen siempre para intentar vender sus productos a costa de las investigaciones que se hacen. Os hablo de los test genéticos que tan de moda están ahora y que se pueden realizar con una alarmante facilidad.

Estos tipos de test genéticos podemos adquirirlos o nos los pueden hacer en cualquier consulta de médico (de dudosa calidad), en farmacias y hasta por internet… ¿son fiables? Todo depende. ¿Ayudan a adelgazar? No.test geneticos y adelgazar

Los test genéticos tienen un esperanzador futuro, siempre y cuando estén basados en los últimos estudios, para conseguir un perfeccionamiento en la alimentación de cada individuo. Pero debemos tener cuidado y que no se aproveche de nosotros el típico vende humos que quiere sacarnos el dinero porque, al decir verdad, este tipo de test son bastante caros.

La función de estos test es la de identificar, en base al genoma de la persona, cómo puede ser su alimentación y la influencia de esta. Pero se trata de una prueba que está despegando ahora y muchas veces crean altas expectativas sin criterio alguno. Debemos entender que la lectura del genoma humano, por el momento, tiene pocas pinceladas, y a estos test les sucede lo mismo. Un test genético, basado en los últimos avances descubiertos y recomendando (no obligando) a llevar unas pautas, sí que puede ser fiable; pero un test genético (que evalúa sólo un par de genes) y te obliga a llevar un tipo de dieta y a comprar unos suplementos de su marca, no es fiable y la persona que lo realiza sólo quiere dinero.

Por ello, mi recomendación es que si nos realizamos un test genético, lo hagamos en un sitio fiable (una farmacia de barrio no tiene porqué ser fiable), que nos adviertan de su fiabilidad y que nos den recomendaciones, no obligaciones. Debemos tener muy claro que, como he dicho antes, se trata de una ciencia nueva que tiene un esperanzador futuro, pero aún queda mucho por estudiar e investigar.

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